“SOUAD”: CHOQUE ENTRE RELIGIÓN Y REDES SOCIALES

Souad (Bassant Ahmed) es una joven que vive en Zagazig, una pequeña ciudad situada en el delta del Nilo marcada por un patente conservadurismo. El peso de la religión en el día a día y el castrador autoritarismo que reina en el seno de su familia la empujan, a sus apenas 19 años, a construirse una vida paralela en las redes sociales. La visible oposición entre el modelo de sociedad que le ha tocado vivir y la realidad alternativa que Souad ha ido alimentando a través de su móvil no son sino el reflejo de las tensiones que experimentan varias generaciones de jóvenes mujeres egipcias, tensiones provocadas por la evidente esquizofrenia que supone vivir en un ambiente en el que conviven la represión y el libre acceso virtual a todo aquello que la religión prohíbe.

En su segundo largometraje de ficción, la realizadora egipcia Ayten Amin recurre a una puesta en escena eminentemente física -con la cámara casi siempre en movimiento y muy próxima a sus intérpretes- para retratar con naturalidad la intimidad de sus protagonistas, pero también para abrir “una ventana a un mundo que de otro modo nunca veríamos. Un mundo en el que no hay espacio para respirar, presidido por una continua sensación de escrutinio y confinamiento, reforzada por el trabajo de cámara en mano de Maged Nader y la constante utilización de primeros planos”, tal y como ha apuntado Allen Hunter, crítico de Screen Daily.

 

 

Sin embargo, ese naturalismo de corte cuasi documental contrasta con una estructura elusiva, atravesada por constantes elipsis y cambios de punto de vista que buscan un continuo trabajo de recomposición que ayude a entender las razones de una tragedia provocada por una sucesión de incidentes aparentemente nimios, derivados del férreo control familiar, de las rígidas estructuras impuestas por la tradición y de su impacto contra los efectos distorsionadores que provocan las redes sociales.

La película, que obtuvo el sello de Cannes en 2020, se estrenó en la sección Panorama de la última edición del Festival de Berlín y que ha pasado por certámenes como Tribeca, donde obtuvo el premio de interpretación femenina, ha sido descrita por Jay Weissberg, crítico de Variety, como un notable ejercicio fílmico, “no solo por su visión nítida y desprejuiciada, que le sirve para captar vidas y entornos con una clara sensibilidad neorrealista, sino también por los matices que envuelven cada interpretación y hacen que cada personaje sea redondo y, al mismo tiempo, sorprendente” a lo que, sin duda, ayudan un guion dialogado “como si no hubiera sido escrito” y “la intensidad emocional que Amin imprime en el trabajo con actores no profesionales”.

“Souad” será el segundo trabajo de Ayten Amin que se vea en la Mostra de València-Cinema del Mediterrani, puesto que, en la edición de 2019, dentro del ciclo ‘La revolución de la mujer en el cine egipcio’, ya se proyectó su debut en el terreno de la ficción, “Villa 69” (2013).

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