La Mostra une música y cine con ‘El canto de las manos’, el debut como directora de María Valverde

“Surgió de la necesidad de narrar una parte del trabajo de mi marido, Gustavo Dudamel”, asegura la actriz

La música tiene el poder de transformar vidas, derribar barreras y unir mundos aparentemente opuestos. Este es el espíritu que guía ‘El canto de las manos’, el primer largometraje documental dirigido y escrito por María Valverde, que ha llegado a la Mostra de València–Cinema del Mediterrani acompañada por su directora.

La película sigue a Jennifer, Gabriel y José, tres músicos sordos de Venezuela que, bajo la dirección del maestro Gustavo Dudamel, se embarcan en un viaje sin precedentes: interpretar por primera vez la ópera ‘Fidelio’ de Beethoven en lengua de signos. “Este documental nace del deseo profundo de contar la historia de una minoría que ha hecho de la música un lenguaje propio”, explicó María Valverde. “Para mí ha sido un paso muy natural como artista y como persona: necesitaba comprender la música más allá del sonido, desde el silencio, desde la emoción pura. ‘El canto de las manos’ es una carta de amor a la comunidad sorda y una reivindicación de su talento, su dignidad y su capacidad para transformar el mundo a través del arte”.

Valverde señaló que la idea del proyecto “surgió de una necesidad vital y personal de poder narrar un pedacito del trabajo que hace mi marido, Gustavo Dudamel, y poder entender así la historia de sus protagonistas, que son personas sordas”. Una historia que busca “inspirar tanto a la comunidad sorda como a los oyentes sobre todo lo que falta por hacer en el mundo del arte”.

Rodada entre Caracas y Los Ángeles, la película muestra cómo la música se convierte en un lenguaje universal que trasciende el sonido, una forma de expresión capaz de devolver esperanza, dignidad y sentido de comunidad. “Rodar en Venezuela fue una experiencia profundamente humana —añadió la directora—; descubrimos cómo, incluso en los contextos más difíciles, la música puede derribar muros invisibles. Este proyecto me enseñó que escuchar no siempre implica oír, y que la comunicación más profunda nace del corazón y del respeto”.

Sobre el proceso creativo, Valverde contó que “el proceso de investigación fue muy natural y con la ayuda del mejor equipo posible. Ese entorno y la intuición fueron el motor que me impulsó a seguir adelante”.  Y respecto al proceso de montaje, Valverde asegura que “en mi carrera estoy acostumbrada a empezar la casa por el tejado, aquí se trataba de grabar un espectáculo que, no había preparación consciente, sólo captar esos momentos de realidad que luego cobraron sentido en el montaje”.

La directora confesó que trabajar tan cerca de la comunidad sorda fue una experiencia transformadora: “Aprender de estas personas, escuchar sus historias, fue un aprendizaje muy importante. La historia de Jenifer me conmovió profundamente porque gracias a la música ella encontró un espacio dentro de la sociedad y en su propia familia. Es un ejemplo a seguir. A través de ellos entendí el poder que tiene la música”.

“Me ha fascinado dirigir —concluyó Valverde—. Este proyecto, en el que hemos trabajado durante cuatro años, me hizo sentir cómodamente incómoda. No sé si será ficción o documental, pero sí sé que tengo historias que quiero seguir contando”.

Tras su paso por el Festival de Cine de Málaga, donde fue recibida con entusiasmo, la cinta ha llegado hoy a la Mostra de València, antes de su estreno en cines el próximo 12 de diciembre.

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