PELÍCULAS PARA EL RECUERDO
CARTA BLANCA: Películas para el recuerdo
Gracias a la Mostra de Valencia por este hermoso regalo en forma de Carta blanca, que me ha permitido elegir una serie de títulos que, aunque en algún caso parezca raro (París, Texas o Robin y Marian), por su naturaleza y procedencia, pertenecen al universo mediterráneo. Como no podía ser menos, en mi selección era inevitable que hubiera presencia del cine español, comenzando por un cineasta valenciano tan vinculado al festival como Berlanga, representado en el ciclo por una de las películas cumbre de su obra como es Plácido; continuando con la inclusión de El espíritu de la colmena, de uno de los directores fundamentales de la historia de nuestro cine como es Víctor Erice, cuyas películas se han programado tanto en la Mostra como en la Filmoteca Valenciana; y terminando con esa inclasificable y fascinante joya de Iván Zulueta que es Arrebato, película estrenada en 1980, año en que comienza su andadura el Festival. El resto de las películas del ciclo proceden de allende de nuestras fronteras, que no de nuestro mar. Al margen de mi emocional implicación cinéfila con ellas, y más allá de su total pertinencia en tanto que cine del Mediterráneo, están por su intrínseco valor. Quienes las firman son insignes nombres como Alain Resnais, un satélite periférico de la Nouvelle Vague, presente con Hiroshima mon amour en el ciclo que la Mostra dedicó en la edición de 1984 al famoso movimiento del nuevo cine francés que iluminó la modernidad cinematográfica; Richard Lester, que aun siendo británico, se vino a tierras españolas a rodar parte de Robin y Marian; Wim Wenders, cuyo París, Texas, la culminación de su sueño americano, pudo ver la luz por la inestimable contribución de la prestigiosa e histórica distribuidora y productora francesa Argos Film; y finalmente, el griego Theo Angelopoulos, descubierto —cuando era un total desconocido en España— por el Festival, que le dedicó una retrospectiva en la edición de 1988, y cuya importancia como cineasta refrendó la Filmoteca Valenciana casi una década después con un nuevo ciclo sobre su obra. De él podremos ver Paisaje en la niebla y La mirada de Ulises.
Todos estos filmes se han podido ver en Valencia por diversos canales y en distintos momentos: en la Mostra, en la Filmoteca Valenciana, en el circuito de cineclubs, o en los cines comerciales, ya sea como estrenos o reposiciones. Es una fehaciente prueba de la histórica efervescencia cinéfila de la ciudad. De la misma voy a hablar, desde mi propia experiencia como asiduo espectador, en la conferencia Valencia, un territorio cinéfilo. De la exhibición comercial a la difusión cultural del cine, una actividad que completa a modo de inauguración esta carta blanca que tan generosamente el festival me ha permitido programar.
José Antonio Hurtado